Historia de una foto, una de mis favoritas a pesar de ese cielo un poco macarrilla.
Eran las 7 u las 8 de la mañana, llevábamos ya un rato pescando y visto los resultados, servidor decidió abandonar caña y señuelos para agarrar el trípode y meter mano a la Nikon. Para hacer esta foto tuve que colocarme en el extremo de una punta, con el agua hasta las rodillas y el Manfrotto bien plantado entre las rocas y agarrado a los líquenes , también con sus patas de metal a remojo. Para lograr este encuadre, regulé el trípode a media altura y la cámara más bien mirando hacía abajo, quitando importancia al cielo y devolviéndosela a las rocas, líquenes y al agua, un elemento siempre bien presente en mis fotos de paísajes. Llevaba puesto el Sigma 10-20, con polarizador y un filtro graduado color tabaco, que es el responsable del cielo a la “Jimi Hendrix” . El efecto seda del agua se logra con una velocidad de obturación lenta, en este caso 1,6 segundos a f16. Tuve la suerte que en ese segundo y medio, el pescador que estaba en la otra punta casi ni se movió
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